
Tío Danny, aún no puedo creer que hace 5 días estuvimos mandándonos señales de humo cibernético; y que ayer las únicas señales que escuchaba eran las de la máquina conectada a tu corazón.
Gracias a ti recorrí los mejores lugares del mundo, creé en mi mente fotografías construidas por tus palabras. Me alimento de pensar que nunca más estaré sola, sabré que tú estás a mi lado cuidándome, hasta que nos volvamos a ver, esa es mi única ilusión por el momento, que algún día estaremos juntos de nuevo, y este vacío que siento sólo será pasajero.
Las Cuatro Milpas, Henry´s y Mission Valley fueron los últimos lugares que visitamos juntos, y a aquella nevería donde compartíamos el gelatto de coco, lugares a los que no sé si pueda regresar sin que mi corazón chille.
Con certeza te digo que mi blog extrañará tus ojos y mi mail tus remitentes. Ya tenías una carpeta con tu nombre, que hoy se ha quedado con un permanente número de escritos.

Mi más sentido pesame.
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